Sobre las aportaciones de Jessica Vanessa Cagüeñas Amaya[3], una de las grandes preguntas en la historia de la cartografía es ¿cómo se inició?, y ¿cómo ha cambiado en el tiempo y debido a qué factores? Estas y otras preguntas serán resueltas y explicadas teniendo en cuenta que fue debido a diversas personas y circunstancias por las que se dio la necesidad de hacer mapas, representarlos y, lo más importante, que cada uno de ellos tuviera un mensaje claro.
Los inicios de la cartografía se dieron en Grecia debido al mapa de Anaximandro, el cual mostraba el territorio mediante algunas imágenes con todo lo que en él contenía. Uno de los aspectos más importantes en la cartografía es su versatilidad para interpretar e ilustrar situaciones y eventos sin importar la ciencia o el ámbito en el que se encuentre. Una de las cosas más representativas de la cartografía es que es capaz de trasladarnos al pasado y, de cierta manera, mostrar el estilo de vida, los territorios y muchos otros aspectos que se presentaron en la época a la que correspondió.
Uno de los principales cambios reflejados debido a la evolución de la cartografía ha sido la transformación de la humanidad y de las sociedades comparándolas con las primeras civilizaciones, esta es una de las principales razones por las que nacieron los mapas, donde, en sus inicios, se realizaban con materiales algo rústicos como piedras talladas a mano, madera entre muchos otros, es decir, los materiales o herramientas para realizar dichos mapas nunca fueron un impedimento. El mapa más antiguo que se ha encontrado hasta la fecha es una placa de barro cocido procedente de Gasur (conocido como mapa de Nuzi), en Mesopotamia; se cree que fue realizado hacia el año 2500 a.C.
En la historia de la cartografía existieron diversos autores que contribuyeron a los diferentes avances, entre ellos están Thales de Mileto, quien fue uno de los pioneros en la invención de la cartografía, llevándolo a la práctica mediante la proyección Gnomónica, la cual proporcionó diversos acercamientos con el cosmos y el origen de la vida.
También uno de los autores más reconocidos fue Eratóstenes, quien fue considerado “El padre de la Geografía” debido a que fue el primero en hacer uso de la palabra Geografía. Desarrolló un método con el cual midió el tamaño de la Tierra y esta fue una contribución de gran importancia para la ciencia en la cartografía. Ptolomeo, quien fue astrónomo y matemático, también realizó grandes aportes en este ámbito donde introdujo la ciencia de la trigonometría realizando proyecciones del mundo mediante mapas e introdujo los conceptos de latitud y longitud.
Nunca se hallaron los mapas confeccionados por el geógrafo griego. Pero el hecho de que su Geographia contenga miles de referencias a distintas partes del “Viejo Mundo” e incluso coordenadas de varias de ellas, hizo posible que los cartógrafos reconstruyesen la visión del mundo de Ptolomeo cuando el manuscrito fue redescubierto cerca del año 1300.
Sin duda, la influencia de Ptolomeo sobre la cartografía posterior es enorme, siendo el primer cartógrafo que empezó a dar forma al mundo de una manera más sistematizada y empírica.
Cabe resaltar que, a lo largo del tiempo, y los cambios que se generaron en los mapas, estos evolucionaron en aspectos como colores, símbolos, dibujos, de manera que se pudiera representar de forma aproximada conceptos como el paisaje, la religión, las tradiciones, entre muchos otros que eran representativos de la época.
Otro de los mapas antiguos conocidos es una tablilla babilónica fechada en el siglo VI a.C. Técnicamente, se trata del Imago Mundi, un diagrama que combina el mapa esquemático central con la descripción de siete islas míticas en medio del océano conectando la tierra con el cielo. El mapa muestra así la conexión entre el mundo mítico, tal y como lo conocían los antiguos babilonios, expresado en escritura cuneiforme.
La tabla fue catalogada en 1899, tras ser encontrada en el yacimiento de Sippar, 30 kilómetros al suroeste de Bagdad y 60 kilómetros al norte de Babilonia, en el río Éufrates.
Aparece el mundo rodeado por agua, de manera similar al mapa de Anaximandro o a los mapas medievales Orbis Terrarum. Eso sí, con la diferencia de que Babilonia estaba en el centro en vez de Grecia o Jerusalén.
Respecto a América, ya en la Era de los Descubrimientos, puede decirse que es el primer continente nacido para el conocimiento europeo y nombrado en fechas bien definidas. La versión corta de la historia cuenta que fue Vespucio quien primero se percató, el 17 de agosto de 1501, de que el actual Brasil no era parte de Asia, sino un “Nuevo Mundo”, y que el cartógrafo alemán Martin Waldseemüller instauró en su honor el nombre de América para este nuevo continente en un mapa publicado el 25 de abril de 1507. No obstante, el primer mapa en el que aparece el continente americano podría ser el que se denomina como “Vinlandia”, y supuestamente descubierta por los vikingos. Pero se duda de su autenticidad. Presuntamente, es del siglo XV, copiado de un original del siglo XIII.
En 1527 Diego Ribeiro, un portugués a las órdenes del Rey de España, creó el primer mapa que podemos considerar científico como tal, usando perfectas latitudes. Aún no aparecen ni la Antártida ni Australia. La representación del mapamundi está fuertemente influenciada por la información obtenida durante el viaje de Magallanes y Elcano alrededor del mundo.
El mapa de Juan de la Cosa fue realizado por este marino cántabro en 1500 en El Puerto de Santa María (Cádiz). Es la representación inequívoca del continente americano más antigua conservada.
En el mapa, que puede visitarse en el Museo Naval de Madrid, aparecen las tierras descubiertas hasta finales del siglo XV por las expediciones castellanas, portuguesas e inglesas a América. También muestra una gran parte del viejo mundo, según el estilo típico de los portulanos medievales, incluyendo noticias de la reciente llegada de Vasco de Gama a la India en 1498. Así, en el mapa se puede apreciar el mundo conocido hasta entonces, a finales del siglo. Muestra Asia y América separadas por una masa de agua independiente, el océano Pacífico, y a América del norte y América del sur como dos continentes autónomos. El contorno de África está dibujado de acuerdo con los, por entonces, últimos descubrimientos portugueses.
El mapa fue hecho de manera vertical, es decir, el Occidente corresponde a la parte superior del mapa y el Oriente a la parte inferior, el norte se sitúa a la derecha y el sur a la izquierda. En la parte superior aparece una efigie de San Cristóbal, aunque puede ser un retrato del mismo Colón, situado a poniente de las Antillas y aparece una inscripción que dice: “Juan de la Cosa la fizo en el Puerto de S. Mª en año de 1500”.
No hemos de olvidar lo que se convertiría en la primera proyección estándar conocida: la proyección de Mercator (en 1569 Gerardus Mercator hace su gran contribución con el mapa cilíndrico). El mapa, así como la forma de la proyección geográfica, supuso toda una revolución en la navegación del siglo XVI y en adelante.
En esta línea, hay que destacar el que se puede considerar el primer atlas moderno, el ‘Theatrum Orbis Terrarum’ por Abraham Ortelius.
El siglo XVII, tras las aportaciones de Mercator, fue una época de refinamiento en la cartografía, con la incorporación de nuevas técnicas y una mayor precisión en la representación del mundo. Holanda se convirtió en un centro de cartografía durante la centuria, paralelo a los comienzos de la creación de su imperio colonial asiático. Los mapas de esta época, como los creados por Willem Blaeu y Johannes Janssonius, son famosos por su belleza y precisión. Los Blaeu, Willem y su hijo Joan, produjeron un atlas monumental, el "Atlas Maior", que se destacó por su detallado trabajo y la calidad de sus grabados.
El siglo XVII también vio el comienzo de los levantamientos topográficos sistemáticos. En Francia, bajo la dirección de Luis XIV, se llevó a cabo el primer levantamiento trigonométrico nacional, que mejoró significativamente la precisión de los mapas franceses.
El siglo XVIII, conocido como la era de la Ilustración, traerá un enfoque más científico y sistemático a la cartografía:
En 1755, John Mitchell publicó su mapa de América del Norte, que fue utilizado ampliamente durante las negociaciones del Tratado de París en 1783. Este mapa es notable por su detalle y precisión, y por ser una referencia importante en las disputas territoriales.
El mapa de Francia, Cassini o "Carte de Cassini", completado en 1789, fue el primer mapa topográfico de un país entero basado en un levantamiento trigonométrico detallado. Dirigido por la familia Cassini, este proyecto monumental utilizó métodos científicos avanzados para la época, estableciendo un nuevo estándar en la precisión cartográfica.
Las expediciones científicas, como las de James Cook en el Pacífico, proporcionaron datos valiosos que mejoraron significativamente los mapas del océano y las tierras recién descubiertas. La cartografía marina se benefició enormemente de estas exploraciones, con la creación de cartas náuticas más precisas.
El siglo XIX fue una época de exploración intensiva y avance tecnológico, lo que tuvo un impacto significativo en la cartografía:
Los levantamientos trigonométricos se volvieron más comunes y precisos. En Gran Bretaña, el Ordnance Survey llevó a cabo levantamientos detallados que resultaron en mapas topográficos extremadamente precisos. Este enfoque se replicó en muchas otras naciones, estableciendo una base sólida para la cartografía moderna. El Gran Mapa de la India, resultado del Gran Levantamiento Trigonométrico de la India realizado entre 1802 y 1871, fue un logro monumental. Liderado por William Lambton y George Everest, este proyecto proporcionó una cartografía detallada del subcontinente indio.
El siglo XIX también vio la creación de mapas temáticos, que representaban datos específicos como la densidad de población, la distribución de recursos naturales y las redes de transporte. Un ejemplo destacado es el mapa del cólera de John Snow de 1854, que utilizó datos geográficos para identificar la fuente de un brote en Londres.
El siglo XX trajo avances tecnológicos revolucionarios que transformaron la cartografía: La fotogrametría, el arte de medir distancias utilizando fotografías aéreas, se convirtió en una herramienta crucial para la cartografía. Con la invención del avión, la fotografía aérea permitió la creación de mapas topográficos detallados. Más adelante, la teledetección mediante satélites proporcionó imágenes precisas y actualizadas del planeta.
La introducción del Sistema de Posicionamiento Global (GPS), en la década de 1970, revolucionó la cartografía y la navegación. El GPS permite la determinación precisa de cualquier punto en la Tierra, mejorando significativamente la exactitud y la facilidad de creación de mapas.
Los Sistemas de Información Geográfica (SIG) emergieron como herramientas poderosas para el análisis y la representación de datos geográficos. Los SIG permiten la manipulación y visualización de datos espaciales, facilitando la creación de mapas dinámicos y la toma de decisiones basada en datos geográficos.
El siglo XXI ha visto la proliferación de tecnologías digitales que han democratizado la cartografía y la han integrado en la vida cotidiana: Plataformas como Google Maps, OpenStreetMap y Bing Maps han hecho que los mapas sean accesibles para cualquier persona con una conexión a Internet. Estos servicios ofrecen mapas interactivos, navegación en tiempo real y la capacidad de contribuir con datos geográficos, democratizando la cartografía.
La cartografía en tres dimensiones (3D) y la realidad aumentada (RA) han abierto nuevas posibilidades para la representación espacial. Los mapas 3D proporcionan una visión más realista y detallada del entorno, mientras que la RA superpone información geográfica en el mundo real, mejorando la navegación y la visualización de datos.
El análisis de Big Data ha permitido la creación de mapas que reflejan patrones complejos y dinámicos. La integración de datos de diversas fuentes, como sensores, redes sociales y dispositivos móviles, ha enriquecido los mapas con información en tiempo real y detalles contextuales.
