La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (en adelante, LOMLOE) y la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (en adelante, LOE) resaltan, en su preámbulo, la importancia que tiene la educación en las nuevas generaciones, ya que, si esta es de calidad, influye en el bienestar individual y colectivo de la sociedad. En esta línea, ambas leyes educativas hacen hincapié en la necesidad de formar al alumnado, con el fin de que pueda desarrollar al máximo sus capacidades, construir su personalidad, conformar su identidad… Es por ello que el centro educativo se convierte en el lugar ideal para transmitir conocimientos y valores, a la vez que se fomenta la convivencia democrática, el respeto a las diferencias individuales y se evita la discriminación.
De esta forma, se consiguen sociedades diversas y multiculturales, donde la diversidad se considera un elemento enriquecedor a todos, la inclusión educativa está presente y los alumnos pueden desarrollar sus capacidades individuales en igualdad de oportunidades.
No obstante, para que todo ello sea posible en las aulas, es necesario un cambio en la metodología y en el proceso de enseñanza-aprendizaje (Negre y Carrión, 2020). Debido a que la sociedad está en continuo avance y transformación, es fundamental que la educación que se imparte en los centros educativos se adapte a la misma. Moreno (2019) señala que en los centros se deben impartir conocimientos que respondan a las características y los retos diarios a los que se enfrentan los estudiantes en la sociedad. Por ello, hay que tener una mente abierta al cambio, a la individualización de la enseñanza, a la selección de metodologías activas que favorezcan el aprendizaje significativo, a la transversalidad de contenidos, a la inclusión de recursos y herramientas educativas que mejoren el rendimiento del alumnado, entre otros aspectos.
Actualmente, existe una corriente que aboga por incluir metodologías activas en las sesiones, ya que favorecen el aprendizaje vivencial, autónomo y significativo, pues el alumno es el protagonista de su aprendizaje y crea su conocimiento, a partir de sus saberes previos y de la acción con el entorno (Tapia y Lorente, 2020). En esta línea, Mosquera (2020) define las metodologías activas como aquellas que permiten que el alumnado aprenda de manera activa, haciéndolo protagonista de su aprendizaje y lo más competente, autónomo y crítico posible. Por lo tanto, lo que conseguimos con este tipo de metodologías es que los alumnos tengan mayor motivación hacia la tarea y consigan un aprendizaje real, vivencial y significativo, ya que el mejor aprendizaje es el que se experimenta, el aprendizaje que es competencial, interdisciplinar, transversal y lúdico (Camarero, 2022).
Dentro de las metodologías activas podemos encontrar una amplia variedad. Entre ellas, destacamos: la gamificación, el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje cooperativo, el contrato de aprendizaje, la simulación, la clase invertida o flipped classroom (Robinson y Aronica, 2016). A continuación, vamos a definir algunas de las metodologías activas más utilizadas en la etapa de Educación Primaria (GlobalNET, 2022). Todas ellas están presentes en las diferentes actividades propuestas en esta publicación.
- Aprendizaje basado en retos. El alumnado debe superar un desafío en un tiempo determinado.
- Gamificación. Empleo de técnicas y principios del juego para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
- Trabajo cooperativo. Formación de pequeños grupos heterogéneos en capacidad y sexo que trabajan coordinados y unidos para conseguir un fin común.
- Inclusión de las tecnologías. Uso de recursos digitales que favorecen la adquisición de conocimientos.
- Transversalidad de contenidos. Interrelación y conexión curricular de diferentes áreas.
En este punto es necesario recordar que, aunque las metodologías activas están en auge y aportan numerosos beneficios para los alumnos, estas no deben elegirse al azar. Como todo proceso educativo, hemos de seleccionar adecuadamente la metodología que más se adapta a los estudiantes, los objetivos de enseñanza y los contenidos a trabajar, entre otros aspectos. Así, en función de la actividad que deseemos llevar a cabo, podremos utilizar una o varias metodologías, siempre bien contextualizadas y con un fin educativo previamente planificado. También hemos de ser conscientes de que las metodologías activas deben favorecer el desarrollo de las competencias, los saberes y la transversalidad de conocimientos (Innovación y desarrollo docente, 2018).
Asimismo, podemos tener en cuenta, a la hora de plantear actividades, la pedagogía de Ausubel, relacionada con la adquisición del conocimiento mediante el aprendizaje significativo; las aportaciones de Goleman sobre el desarrollo de la inteligencia emocional y el impacto de los actuales estudios sobre neuroeducación (Mora, 2021), que concluyen que, para que exista un aprendizaje real es imprescindible emocionar y motivar al alumnado, pues solo así sus conocimientos serán “completos, eficientes y profundos”.
También la igualdad de género (igualdad efectiva entre hombres y mujeres), así como prevención y rechazo de la violencia física y verbal.
Centrándonos en los elementos transversales, el artículo 19.2 de la LOE (2006), modificada por la LOMLOE (2020), establece como principios pedagógicos los siguientes:
- Comprensión lectora, expresión oral y escrita. Gusto, hábito y dominio por la lectoescritura.
- Comunicación audiovisual y competencia digital. Actualmente, nos encontramos en el siglo XXI, caracterizado por la inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación (en adelante, TIC). Como se ha mencionado, los centros educativos son un fiel reflejo de la sociedad, por lo que deben incluirlas en las actividades diarias, siempre con una planificación adecuada y haciendo un buen uso de las mismas. Así, el artículo 121 de la LOMLOE (2020) resalta la necesidad de que los centros elaboren una estrategia digital, para que se utilicen las TIC como tecnologías para el aprendizaje y el conocimiento (en adelante, TAC) y para el empoderamiento y la participación (en adelante, TEP). De esta forma, utilizando las TIC-TAC-TEP favorecemos el desarrollo de la competencia digital de los alumnos y les enseñamos a usar las tecnologías como un recurso de apoyo en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
- Fomento de la creatividad, del espíritu científico y del emprendimiento. El objetivo de la educación es formar ciudadanos activos, democráticos y críticos, que sepan desenvolverse de manera eficaz en la sociedad. Todo ello se consigue desarrollando su creatividad e imaginación, a través de actividades que supongan un reto para los alumnos, cuya finalidad sea resolver situaciones o problemáticas de la vida diaria de manera satisfactoria.
- Educación emocional y en valores. El artículo 27.2 de la Constitución Española (1978) señala que “la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”, perspectiva abordada por la LOE (2006) y la LOMLOE (2020) en los principios de la educación al enfatizar “la transmisión de valores que favorecen la libertad personal, responsabilidad, ciudadanía democrática, solidaridad, tolerancia, igualdad, respeto y justicia”, pues constituyen la base de la vida en común. Teniendo en cuenta estas reflexiones, la educación emocional y en valores son fundamentales para la consecución de las áreas curriculares en todas las etapas, garantizando la calidad y equidad educativa. Esta perspectiva educativa proporciona a todo el alumnado una educación que favorece su desarrollo y bienestar personal, beneficiando la convivencia social, centrada en el respeto de las diferencias y la valoración positiva de las mismas como características enriquecedoras de nuestra sociedad.
También como elementos transversales debemos hacer alusión a la Agenda 2030 (Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030). La Agenda 2030 surgió el 25 de septiembre de 2015 en la Asamblea General de Naciones Unidas como un plan de acción universal, integral y transformador. Se trata, por lo tanto, de un plan de educación medioambiental formado, en un primer momento, por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (en adelante, ODS), cuya finalidad es desarrollar las capacidades y compromisos necesarios para intervenir en la resolución de problemas ecosociales a nivel local y global. En esta línea, los ODS hacen especial hincapié en la ayuda y la promoción a 5 grandes grupos (las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y el partenariado), con el compromiso de que el mundo sea un lugar mejor (Naciones Unidas, 2015). Como se ha mencionado, inicialmente fueron 17 los ODS que se plantearon en las Naciones Unidas, pero, recientemente, se ha añadido uno más, y, por lo tanto, serían 18 los ODS que debemos alcanzar antes del año 2030.
- ODS 1. Fin de la pobreza.
- ODS 2. Hambre cero.
- ODS 3. Salud y bienestar.
- ODS 4. Educación de calidad.
- ODS 5. Igualdad de género.
- ODS 6. Agua limpia y saneamiento.
- ODS 7. Energía asequible y no contaminante.
- ODS 8. Trabajo decente y crecimiento económico.
- ODS 9. Industria, innovación e infraestructura.
- ODS 10. Reducción de las desigualdades.
- ODS 11. Ciudades y comunidades sostenibles.
- ODS 12. Producción y consumo responsables.
- ODS 13. Acción por el clima.
- ODS 14. Vida submarina.
- ODS 15. Vida de ecosistemas terrestres.
- ODS 16. Paz, justicia e instituciones sólidas.
- ODS 17. Alianzas para lograr los objetivos.
- ODS 18. Diversidad lingüística y cultural.
Por ello, debido a que proteger el planeta, conseguir la igualdad social y asegurar la prosperidad es trabajo de todos, en los centros educativos es fundamental incidir en los ODS y desarrollarlos, pues debemos recordar que estamos educando a las generaciones del futuro, las que deben velar por los derechos y por los deberes de todos los ciudadanos y del medioambiente (Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, 2021).
Llegado a este punto y una vez que se ha contextualizado el tipo de educación que demandan las sociedades actuales y del futuro, se plantea la propuesta de diseñar un Breakout Educativo que incluye metodologías activas adaptadas a las características individuales del alumnado, la incorporación de las TIC como TAC y TEP, el diseño de tareas que suponen un reto social para los estudiantes. Todo ello, permite que los estudiantes estén motivados, trabajen en equipo de forma colaborativa y cooperativa, adquieran un conocimiento real y significativo, desarrollen las competencias y los ODS de la Agenda 2030, a través de actividades lúdicas, globalizadas e interdisciplinares que se desarrollarán a lo largo del curso académico.
Esta publicación se divide en varios apartados. En el primero, se contextualiza el Breakout Educativo explicando qué es, las diferencias que existen entre un Breakout Educativo y un Escape Room, y resaltando los beneficios de incluir este tipo de actividades y metodologías en las aulas. En el segundo y tercer apartado abordamos los retos que suelen incluirse en los Breakout Educativos, poniendo ejemplos y explicando, paso a paso, cómo crear algunos de ellos. Los apartados cuatro y cinco se centran en los elementos curriculares y la atención a la diversidad del alumnado. En los apartados seis y siete se ha incluido una experiencia educativa innovadora y real de Breakout Educativo, puesta en práctica durante el curso escolar 2021/2022 con resultados satisfactorios, así como las conclusiones. Una vez realizada la presentación de la publicación, vamos a adentrarnos en el universo del Breakout Educativo, comenzando por su definición.
1.1. ¿Qué es un Breakout Educativo?
El Breakout Educativo aúna los principios del juego y el proceso de enseñanza-aprendizaje (Cobos, 2022). En esta línea, De la Peña (2019) define un Breakout Educativo como una actividad de gamificación en la que los alumnos, distribuidos en grupos cooperativos, deben superar una serie de retos en un tiempo limitado para abrir candados o una caja cerrada que contiene una recompensa. Generalmente, el Breakout Educativo gira en torno a una historia que plantea la resolución de una problemática adaptada a la edad y los intereses de los estudiantes (Messner, 2018). Dicha historia sirve como hilo conductor de la actividad y está presente en cada uno de los desafíos que se proponen para completar el Breakout Educativo (Universidad Europea Online, 2022).
Centrándonos en los retos que componen el Breakout Educativo, estos pueden presentarse en diferentes formatos: tareas manipulativas con objetos, en formato papel u online (Johnson, 2017).
1.2. ¿Qué diferencias hay entre un Breakout Educativo y un Escape Room?
En numerosas ocasiones, se suele utilizar el término “Breakout Educativo” como sinónimo de “Escape Room”, puesto que ambos son metodologías lúdicas, basadas en el juego, siguen una historia, desafían a los alumnos a través de retos que deben resolver en equipo (Universidad Europea Online, 2022).
Si bien ambos recursos educativos están cada vez más presentes en las aulas, existen diferencias significativas entre ellos. En un Escape Room, los alumnos deben resolver retos para escapar de un espacio cerrado (una habitación, una clase…) y se desarrolla en una única sesión. En cambio, el objetivo de un Breakout Educativo no es escapar de una sala, sino encontrar la combinación correcta para abrir un candado o una caja que contiene la recompensa. Además, la principal diferencia entre el Escape Room y el Breakout Educativo es que, este último, puede implementarse en varias sesiones, incluso durante un curso completo (Johnson, 2017).
1.3. ¿Por qué es interesante incluir el Breakout Educativo en las aulas?
Como se ha mencionado, la gamificación es una metodología activa que está cada vez más presente en las aulas, pues numerosos estudios han demostrado su eficacia y han resaltado los numerosos beneficios que tiene para el alumnado. Centrándonos en el Breakout Educativo, De la Peña (2019) indica que los estudiantes son los protagonistas de su aprendizaje, el cual es divertido, motivador y enriquecedor. A su vez, los retos planteados en un Breakout Educativo sirven para repasar y afianzar los conocimientos trabajados en las diferentes áreas curriculares, desarrollar las competencias y las habilidades sociales de los alumnos, ya que deben trabajar en equipo. La Universidad Europea Online (2022) va más allá y expresa que el Breakout Educativo es un modelo educativo innovador que se centra en el aprendizaje de los estudiantes, en lugar de en la enseñanza, ya que los escolares van construyendo y dando forma a sus conocimientos previos, siendo un aprendizaje vivencial y significativo. Se trata, por lo tanto, de un aprendizaje constructivista que ayuda a los alumnos a adquirir de forma sencilla el conocimiento, basándose en el entorno que le rodea y los retos que se plantean. Además, este tipo de actividades fomenta la construcción del pensamiento deductivo, desarrolla el pensamiento crítico y la habilidad del alumnado a la hora de resolver problemas de la vida diaria.
Asimismo, un Breakout Educativo es un recurso ideal de aprendizaje, ya que se puede adaptar a cualquier materia, contenido curricular y edad (Messner, 2018).
Todo ello, lo analizaremos en los próximos apartados.
