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Educación, Cultura y Universidades

Convivencia Escolar

Entre los objetivos que contempla el actual Pacto Social por la Educación en la Región de Murcia para el periodo 2009-2012 figura, entre sus líneas de acción, el de fomentar la mejora la convivencia en los centros docentes dependientes de la Consejería de Educación, Formación y Empleo.


A tal fin, el Decreto 115/2005, de 21 de octubre, por el que se establecen los derechos y deberes de los alumnos y las normas de convivencia en los centros educativos de la Región de Murcia (BORM de 2 de noviembre), constituye la primera regulación normativa que sobre convivencia escolar se elabora en nuestra Comunidad Autónoma y apoya la autoridad del profesor, entendida como la capacidad que se le reconoce conferida por la propia sociedad y sustentada, tanto por su competencia y calidad profesional, como por la transmisión de modelos que el ejercicio docente implica.

Asimismo, dicho Decreto pretende mejorar la convivencia mediante mecanismos eficaces; contribuir al mantenimiento de un clima adecuado de trabajo en el aula; agilizar, en caso de conflicto, la aplicación de medidas correctoras a aplicar y clarificar las responsabilidades de los diferentes sectores de la comunidad educativa en materia de convivencia escolar. En este sentido, las principales novedades afectan al fomento de la capacidad resolutiva del Director y el impulso de los planes convivencia, en cuya elaboración intervienen todos los sectores educativos.

En el modelo de centro educativo que este Decreto pretende impulsar, el profesorado asume una responsabilidad muy destacada. Los profesores de cada grupo, coordinados por el tutor, constituyen el equipo educativo responsable, en primera instancia, de la prevención de conflictos y del respeto a las normas de convivencia en el aula y en el resto de las dependencias del centro.

El Consejo Escolar, como órgano de participación en el control y gestión del centro, desempeña una función relevante en la mejora de la convivencia, a través de la Comisión de convivencia.

Por otra parte, el referido Decreto establece también los derechos y deberes de los alumnos, deberes que, por primera vez, se regulan en cuatro artículos (36-39), respondiendo el primero al “estudio como deber básico” y los siguientes al “respeto al profesor”, “la tolerancia y solidaridad con los compañeros” y la “participación en el centro y respeto a los restantes miembros de la comunidad educativa”. Así, se recogen aspectos como la puntualidad, participar en las actividades formativas, ejercitar la fuerza de voluntad y la capacidad de esfuerzo, practicar la tolerancia o respetar y defender el derecho al estudio de los compañeros.

Distingue entre conductas contrarias a las normas de convivencia y conductas gravemente perjudiciales para la convivencia en el centro, no pudiendo los Reglamentos de Régimen interior tipificar conductas objeto de corrección, ni establecer medidas educativas para corregirlas no contempladas en el Decreto.

Se agiliza el procedimiento de resolución de conflictos en los casos de conductas gravemente perjudiciales, estableciendo un procedimiento abreviado, además del ordinario y autorizando la adopción por el Director de medidas provisionales para asegurar la eficacia educativa, evitar la persistencia de los efectos de la infracción y las exigencias de los intereses generales de la comunidad educativa.

Las correcciones que deban aplicarse por el incumplimiento de las normas de convivencia han de tener un carácter educativo y recuperador, deben garantizar el respeto a los derechos del resto de los alumnos y procurar la mejora en las relaciones de todos los miembros de la comunidad educativa. Aun en los casos más graves de suspensión del derecho de asistencia al centro, el alumno deberá realizar los trabajos académicos que determine el profesorado para evitar la interrupción de su proceso formativo. El Reglamento de Régimen Interior determinará el seguimiento de dicho proceso, especificando el horario de visitas al centro y la persona encargada de llevarlo a cabo. Éstas y otras medidas aseguran el derecho a la escolarización y el carácter eminentemente pedagógico de las correcciones impuestas.

En todo caso, se trata de propiciar en los centros docentes la existencia de un entorno de trabajo que asegure la transmisión de conocimientos y de valores, así como de respaldar la autoridad del profesor.

Con la Orden de 20 de febrero de 2006 por la que se establecen medidas relativas a la mejora de la convivencia escolar (BORM de 2 de marzo), se crea el marco jurídico y educativo para que cada centro elabore un Plan de Convivencia escolar que partiendo de su propia realidad, establezca los objetivos y las pautas de actuación orientados a la mejora de la convivencia y en el que se impliquen todos los miembros de la comunidad educativa. En dicha Orden se establece que la Dirección General de Planificación y Ordenación Educativa, a partir del análisis de la convivencia en cada centro educativo, elaborará anualmente el Informe de Convivencia de la Región de Murcia. Asimismo, esta Orden oferta a los directores de los centros educativos de nuestra Región la posibilidad de solicitar, si lo consideran conveniente, la intervención del Equipo de Orientación Psicopedagógica y Educativa Específico de Convivencia Escolar de la Consejería en situaciones de especial conflictividad.

Con la Resolución de 4 de abril de 2006, de la Dirección General de Ordenación Académica, por la que se dictan instrucciones en relación con la situación de acoso escolar en los centros docentes sostenidos con fondos públicos que imparten enseñanzas escolares (BORM de 22), se regula el procedimiento para detectar situaciones de acoso entre escolares, dando pautas para actuar ante estas situaciones con discreción y efectividad. De este modo, se establece un protocolo de actuación, con instrucciones claras para facilitar la identificación de indicios o situaciones de acoso entre iguales, la tipificación de conductas acosadoras, la comunicación de dichas situaciones al equipo directivo, la recogida de información para confirmar o no dicha situación a través de unos formularios y la toma de medidas preventivas para proteger, si procede, al alumno supuestamente acosado según lo dispuesto en el Decreto 115/2005.

Por último, con la publicación de la Resolución de 28 de septiembre de 2009, de la Dirección General de Ordenación Académica, sobre aspectos relativos a la aplicación de las normas de convivencia escolar (BORM de 19 de octubre), se ofrecen instrucciones y directrices que favorezcan el clima de respeto y tolerancia entre todos los miembros de la comunidad educativa, la eficacia en la tramitación y resolución de expedientes disciplinarios y la clarificación de diversos aspectos relativos a la aplicación de la normativa vigente en materia de convivencia escolar. Los temas que trata son: La implantación, seguimiento, evaluación y difusión del Plan de Convivencia Escolar, las actuaciones ante una situación de presunto acoso escolar, los aspectos relativos a la aplicación del Decreto 115/2005 (corrección por conductas gravemente perjudiciales, cambio de centro, ejecutividad de las medidas correctoras, descripción de los hechos y conductas, trámites de audiencia al alumnado, reiteración de conductas contrarias a las normas de convivencia, duplicidad de sanciones educativas y aplicación de medidas provisionales).la competencia del Consejo Escolar del centro para revisar medidas disciplinarias impuestas a un alumno por la comisión de conductas gravemente perjudiciales para la convivencia escolar y el uso de teléfonos móviles en los centros.

Toda esta normativa, así como los cuadros, modelos y formularios orientativos para su aplicación, se encuentra publicada en la página Web de la Consejería de Educación, Formación y Empleo de la Región de Murcia y puede ser consultada a través de la ruta de acceso dependiente del Servicio de Ordenación Académica.

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