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La gestión única del agua: El Plan Hidrológico Nacional (22/03/2011)

El sentido común llega por fin al debate del agua. Los recientes fallos emitidos por el Tribunal Constitucional, que invalidan las competencias autonómicas sobre los ríos Guadalquivir y Duero, atribuyen sensatez al caos hídrico que prevalece en España.

La situación actual en materia hidráulica obliga a que la razón prevalezca de nuevo en nuestro ordenamiento y favorezca la recuperación de un demandado Plan Hidrológico Nacional que ordene de forma racional la planificación de las cuencas de España y sustente la unidad territorial, frente a una incomprensible aspiración política de fraccionar los ríos españoles.

Desde el Gobierno regional, hemos reiterado que la distribución del agua no debe materializarse partiendo de la perspectiva regional, sino que debe abordarse desde el Estado, con un concepto unilateral que adapte las demandas globales a las necesidades locales. Y es posible alcanzar este equilibrio porque en España hay agua para todos. Sólo falta que el Gobierno central organice y gestione los recursos con un criterio que esté por encima de las autonomías, recuperando y fortaleciendo su autoridad para abordar grandes proyectos nacionales que resuelvan, de una forma definitiva, el problema nacional del agua.

Al Estado corresponde el garantizar a todos los españoles la disponibilidad de agua con equidad, trasladando desde las zonas excedentarias el caudal necesario para atender las demandas de aquellas otras más deficitarias. Precisamente, ésta es la idea que debe prevalecer en una nación que se precie de serlo: la solidaridad y la necesidad de compartir recursos que dan sentido al concepto de Nación y refuerzan los estrechos vínculos entre comunidades.

El trasvase Tajo-Segura forma parte de este principio y es, actualmente, el mejor testimonio físico de la existencia del Estado. De la misma forma, si el trasvase del Ebro no se hubiera derogado, España sería hoy un país más cohesionado.

No es posible superar la situación de extrema escasez que sufren las regiones del área mediterránea simplemente con actuaciones desarrolladas en las propias cuencas. Nuestras competencias en materia hidráulica han priorizado el desarrollo de todas las medidas de ahorro y aprovechamiento eficiente, promoviendo una modernización integral de los regadíos y una ambiciosa red de depuración para la recuperación del agua como los dos ejes básicos de nuestra gestión, que hoy superan los umbrales técnicos de calidad y los indicadores de ahorro.

Sin embargo, no es suficiente. La disponibilidad de los recursos hídricos propios es tan limitada que el desarrollo de nuestra cuenca requiere del agua excedentaria procedente de los trasvases. Aunque en la Región de Murcia prestamos atención a tan esencial elemento cada día del año porque, como es bien sabido, nos es necesario para producir los alimentos que diariamente exportamos, el Día Mundial del Agua que conmemoramos hoy nos recuerda que este recurso natural es un bien público sin propiedad y que el hecho de compartirlo contribuye decisivamente al bienestar social.

Los ocho años transcurridos desde la derogación del Plan Hidrológico Nacional han demostrado que no hay alternativas eficaces a un plan nacional de infraestructuras hidráulicas basado en un conjunto de respuestas reales y factibles fundamentadas en los trasvases. Formamos parte de España, los ríos que discurren por este territorio son españoles, y, por tanto, nadie puede arrogarse su propiedad. Esta efeméride debe servir de reflexión ante la desigual distribución del agua que hay en España, e invitarnos a pensar en la mejor manera de garantizar su uso y disfrute, de manera igualitaria y sin discriminación alguna, a todos los territorios que conforman nuestra nación y quienes en ellos viven.

 

Ramón Luis Valcárcel Siso
Presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia

 

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